Las andanzas de Polimnia Romana
Polimnia Romana Sierra Bárcena, tiene una característica muy peculiar, ha transitado de una u otra manera por todos los partidos con registro ante el Instituto Nacional Electoral (INE), hazaña que muy pocos políticos logran.
Su habilidad para el trapecismo tal vez la adquirió desde que coordinaba a las Gacelas en la Ciudad de México, y después se vistió de Adelita impidiéndole el paso a los autobuses que trasladaban a los senadores que eventualmente aprobarían la reforma energética de Enrique Peña Nieto.
Polimnia, fue postulada por el PT, como candidata a diputada en la entonces Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) para el periodo 2012-2015. Pero al rendir protesta, renunció a ese partido, y se sumó a bancada del PRD, que en ese omento era el grupo mayoritario. El 23 de marzo de 2015, Sierra Bárcena renunció al Sol Azteca; se dijo decepcionada porque el partido se alejó de la gente.
Pronto corrió a los brazos del PRI y PVEM para competir por la jefatura delegacional de Álvaro Obregón en 2015, dónde perdió ante María Antonieta Hidalgo Torres de la Coalición PRD-PT, del equipo del principal dirigente en la demarcación, Leonel Luna Estrada.
Después de ser candidata perdedora del PRI-PVEM, Sierra Bárcena, regresó al PRD para competir en las elecciones de 2018 por una diputación federal, pero de nuevo perdió, y en esta ocasión fue ante la morenista Lorena Villavicencio.
Romana dio muestra de ser una profesional del trapecismo político, pues pronto encontró acomodo en la alcaldía Milpa Alta, gobernada por José Octavio Rivero Villaseñor, primero de Movimiento Ciudadano en alcanzar la victoria en una demarcación de la Ciudad. Ahí Polimnia se desempeñó como directora de Unidad y Gasto Eficiente entre 2018 y 2021.
Y para los comicios de 2021, buscó el amparo de Leonel Luna Estrada, quien la tenía considerada inicialmente como candidata a la alcaldía Álvaro Obregón por la Alianza Va por la Ciudad de México del PAN-PRI-PRD, pero le ganó la jugada Lía Limón, mientras que ella se quedó con la diputación del Distrito local 18, quedando como ganadora de una curul en el Congreso de la Ciudad de México.
La sorpresiva muerte de Leonel Luna, puso a temblar a Lía y a Polimnia, pues intereses internos presionaban para que fueran cambiadas como candidatas. Sin embargo, la presidenta del PRD, Nora Arias Contreras, dio la cara por Polimnia defendiendo su candidatura para cumplir los acuerdos pactados con el desaparecido Luna.
Así fue como Sierra Bárcena llegó como diputada en la II Legislatura del Congreso de la Ciudad de México, donde encontró un nuevo jefe político: Víctor Hugo Lobo Román, quien le sigue dando órdenes como diputado federal desde la trinchera de Morena. Además, la legisladora fue al Palacio del Ayuntamiento a pedirle al entonces secretario de Gobierno, Martí Batres, la presidencia de la Comisión de Atención al Desarrollo de la Niñez, misma que le fue concedida.
Incluso, Romana se prestó para la celebración de un consejo estatal espurio del PRD, con integrantes consejeros expulsados por el Órgano de Justicia Intrapartidaria, y un presidente de dicho Consejo, Carlos Estrada, quien usurpó el cargo, pues ya había renunciado, sin que ningún órgano partidista sesionara para volverlo a nombrar.
De manera paralela, Lía Limón le consiguió trabajo a Polimnia en la alcaldía gobernada por el panista Carlos Orvañanos, quien la designó como directora de Desarrollo Social, sólo que la falta de tacto y sensibilidad ante los niños de los centros de atención infantil, provocó que las madres de los pequeños la denunciaran por el pésimo trato y mala atención, lo que motivó su cese fuese fulminante, pero no por el alcalde sino por la mamá de éste.
Ahora con un supuesto cargo en la indefinición en el Sol Azteca, Polimnia Romana se ha dado a la tarea de prometer plazas en el PRD, de manera particular en el comité de Álvaro Obregón, el que pretendió tomar por la fuerza, cambiando las cerraduras sin autorización alguna de la dirigencia encabezada por Arias Contreras.
Esas son en resumidas cuentas las andanzas de Polimnia, con una total falta de congruencia como sello personal. Todo ello bajo las órdenes del diputado de Morena, Lobo Román.
