Oscar, el traidorcito
El concejal en la alcaldía Miguel Hidalgo, Oscar Luis Munguía Franco, es amigo e incondicional de Jesús Zambrano Grijalva, y por lo tanto, de Isaías Huerta Villa, quien tiene como principal virtud la traición sobre todo con sus cercanos y compadres.
Munguía se mantiene fiel a Zambrano, el sepulturero del PRD nacional, a pesar de haberlo maltratado como integrante de la diversidad al negarle la candidatura ha diputado por el Distrito 13 de Miguel Hidalgo en 2024, y entregársela al actor porno Juan Carlos Zazueta.
Oscar Munguía e Isaías Huerta, pertenecían a la corriente de Nueva Izquierda (NI) del Partido de la Revolución Democrática (PRD), dirigida por Jesús Zambrano y Jesús Ortega, conocidos como Los Chuchos. Por tanto, ambos Munguía y Huerta, son corresponsables de la pérdida de registro del Sol Azteca.
Durante los procesos electorales de 2021 y 2024, el PRD se alió con el PAN y el PRI, pero a Munguía, eso no le importó para en todo momento jugarle las contras al alcalde panista de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabes. ¿Acaso por motivos económicos?
En consecuencia, Oscar no sólo traicionó a Zambrano, por el sistemático golpeteo a su aliado Tabe (hay fotos de encuentros recientes entre ambos), sino al propio alcalde que se ha portado condescendiente con él, precisamente por esa alianza electoral.
Fuentes de la alcaldía, consultadas para esta columna, informaron que al inicio de la presente gestión 2024-2027, Oscar Munguía estuvo coqueteando con Morena, asistiendo a los eventos de los morenistas y saludándolos hasta de abrazo, pero por su cercanía con Zambrano, ni un café le invitaron.
Lo anterior significa traicionar a su partido que lo hizo dos veces concejal. Incluso en su semblanza le cambió el nombre al PRD, poniendo que pertenece al “Partido de la Revolución Mexicana”. ¿Qué dirán los militantes y simpatizantes que votaron por él?
En eso, Oscar también se parece a Isaías Huerta, quien no sabe si es aún perredista o de Morena, puesto que no sale de la alcaldía Gustavo A. Madero, donde el alcalde Janecarlo Lozano, lo compró otorgándole algunos espacios para su usufructo personal, como ha sido su estilo toda su vida.
Ese es el concejal Oscar, que anda en malos pasos. Esta historia continuará.
