Gobernanza de la IA en México y América Latina
*Por Humberto Ambriz
Hoy en día, la Inteligencia Artificial está más presente que nunca en nuestro día a día, en la salud, la educación, el empleo, temas financieros, seguridad y en la vida diaria de millones de personas. La pregunta ya no es si debemos usarla, la pregunta es: ¿cómo debemos usarla de manera responsable?
Por eso, es importante hablar de gobernanza de la Inteligencia Artificial. Gobernanza significa establecer reglas claras, responsabilidades definidas y mecanismos de supervisión, para que la IA funcione bien, no cause daño y respete los derechos de las personas. No se trata de frenar la innovación, sino de asegurarnos de que el desarrollo tecnológico esté alineado con el bienestar social.
Los países más avanzados ya lo entendieron. La Unión Europea aprobó una ley específica para regular la IA con base en niveles de riesgo. Estados Unidos ha desarrollado marcos técnicos para gestionar riesgos. Reino Unido, Corea del Sur y China, también han establecido modelos de regulación y supervisión. Cada país tiene su propio enfoque, pero todos coinciden en algo: la Intelifencia Artificial necesita reglas claras y capacidad institucional para aplicarlas.
México y América Latina, enfrenta desafíos particulares como: desigualdad, brechas digitales, informalidad laboral y sistemas institucionales, que aún están fortaleciendo sus capacidades tecnológicas. Si no establecemos un marco claro, podemos quedar rezagados frente a otros países o peor aún, sufrir impactos negativos sin estar preparados. La IA puede impulsar el desarrollo económico y la innovación, pero también puede amplificar desigualdades si no se gestiona adecuadamente.
Hoy es fundamental que quienes tomamos decisionesestemoscapacitados: legisladores, reguladores, funcionarios públicos y líderes institucionales. Conozcamos desde los fundamentos de la gobernanza, los impactos sociales en el empleo, las estrategias regulatorias, el análisis comparado internacional y, algo muy importante, el desarrollo de capacidades institucionales.
Finalmente, la IA influye en decisiones que afectan derechos fundamentales: acceso a crédito, contratación laboral, diagnósticos médicos, información pública, seguridad, entre otros. Si los marcos legales no se actualizan, el vacío regulatorio puede generar abusos, conflictos legales y pérdida de confianza ciudadana. Regular con inteligencia no significa prohibir; significa anticiparse, proteger y construir confianza.
La gobernanza de la IA es, en esencia, una decisión estratégica de país. Es definir si queremos reaccionar ante los problemas cuando ya ocurrieron, o si queremos anticiparnos y diseñar un marco que promueva innovación con responsabilidad.
La inteligencia artificial puede ser una herramienta poderosa para el desarrollo. Pero solo será verdaderamente beneficiosa, si la acompañamos de reglas claras, supervisión adecuada y liderazgo político comprometido.*Integrante del GPPRI en Cámara de Diputados
