IMSS: enfermarse en México también cuesta dinero

Ámbitio de lo Público

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El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) enfrenta desafíos que golpean directamente a millones de derechohabientes: saturación de servicios, tiempos de espera, dificultades para conseguir medicamentos y una infraestructura que requiere atención constante. Detrás de cada deficiencia hay pacientes que sufren, familias preocupadas y trabajadores que exigen condiciones adecuadas para cumplir con su labor. La salud pública no puede reducirse a estadísticas ni a discursos oficiales. 

El problema más grave es que, cuando una consulta se retrasa o falta un medicamento, el paciente muchas veces termina pagando de su bolsillo. Quienes tienen recursos pueden acudir a servicios privados; quienes viven al día deben endeudarse, pedir prestado o posponer su atención. En México, enfermarse puede convertirse en un problema de salud y también en una amenaza para la economía familiar. 

Los datos oficiales deben servir para evaluar la realidad, no para maquillarla. El IMSS y las autoridades sanitarias deben informar con claridad sobre el abasto efectivo de medicamentos, los tiempos de espera, la disponibilidad de especialistas y las condiciones de hospitales y clínicas. Un porcentaje nacional favorable no garantiza que cada derechohabiente reciba oportunamente el tratamiento que necesita. 

A este panorama se suma la situación económica. El INEGI reportó que la inflación anual fue de 3.45 por ciento en septiembre de 2026. Aunque la inflación disminuya, los precios acumulados no regresan automáticamente a sus niveles anteriores. Para las familias, el costo de los alimentos, el transporte y los gastos médicos representa una presión constante que puede agravarse cuando los servicios públicos no responden. 

¿Dónde están los funcionarios responsables? No basta con anunciar programas, presumir inversiones o defender los resultados de una administración. Es indispensable rendir cuentas, transparentar el presupuesto, corregir deficiencias y establecer responsabilidades cuando existan irregularidades comprobadas. La obligación de las autoridades es ofrecer soluciones verificables, no limitarse a explicar por qué los problemas persisten. 

El IMSS es una institución fundamental para México y defenderlo significa exigir que funcione mejor. Se necesitan medicamentos disponibles, personal suficiente, instalaciones dignas y atención oportuna. También se requiere una política económica que permita a las familias vivir con mayor seguridad y que los recursos públicos se traduzcan en bienestar real. 

La salud no es un favor del gobierno: es un derecho de los mexicanos. Mientras un paciente espera una consulta o una familia busca dinero para comprar medicamentos, la política tiene una deuda pendiente con la sociedad. Porque un gobierno no debe medirse solamente por sus discursos y cifras, sino por su capacidad de responder cuando la gente más lo necesita.