Nada marcha bien dentro de CONAGUA

Humberto Ambriz

*Humberto Abriz

A menos de un año de la organización de los foros que la CONAGUA convocó, donde expresamos nuestras opiniones con respecto a la nueva Ley General de Aguas, nada marcha bien …

La creación de esta Ley que se fue postergando por varias legislaturas, además de la urgencia de Morena y sus aliados de legislar para sacar este tema adelante, generó lo que hoy estamos viviendo en el campo: Abandono, insumos carísimos, cobro de piso, robo en carreteras diésel por las nubes, desaparición de la Comisión Nacional de Zonas Áridas (que atendía a las personas más pobres), trámites ante gobierno (CONAGUA y SADER) sin fecha de resolución, entre muchos otros.

De la lectura de la opinión y por supuesto del Plan Nacional de Desarrollo se reconoce que estamos ante una inminente crisis hídrica en México. Por ello, resulta fundamental el que podamos incrementar los recursos en materia hídrica para el 2027.

Como recordatorio, el presupuesto aprobado para CONAGUA en 2024 fue de 62,674 millones de pesos, para este 2025 lo aprobado fue de 37,119 millones de pesos, representando una reducción aproximada del 40.70% y para este 2026, es de 37,700 millones de pesos.

Uno de los principales problemas que genera esta reducción presupuestaria es el debilitamiento de los programas de mantenimiento y modernización de la infraestructura hídrica. Según datos de la propia CONAGUA, el 40% del agua potable en México se pierde debido a fugas en la red de distribución, lo que equivale a aproximadamente 92 mil litros por segundo. Sin un presupuesto suficiente será prácticamente imposible reparar y modernizar estas redes, lo que impactará directamente en la disponibilidad del recurso para millones de personas.

Además, el recorte en el presupuesto de CONAGUA que Morena y sus aliados aprobaron, afecta los proyectos de saneamiento y tratamiento de aguas residuales, donde actualmente el 70% de los ríos en México se encuentran contaminados por descargas de aguas residuales y desechos industriales (información del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA).

A pesar de que en años anteriores (en promedio) solo el 47% de las aguas residuales municipales fueron tratadas, el recorte presupuestario limitará aún más la capacidad del país para mejorar estas cifras, poniendo en riesgo la salud pública y la biodiversidad acuática. Programas presupuestarios importantes como el K-111 quedaron sin asignación de recursos, con lo que nuestra capacidad de mantenimiento y captación en presas de México quedaran muy rezagadas.

Concluyo diciendo que, en efecto, las propuestas en papel se ven muy bien, pero la realidad que nos alcanza es distinta. El Plan Nacional de Desarrollo dice que hacer, pero no dice el cómo ni cuándo. Puntos tan importantes como el presupuesto y una Ley que brinde certeza jurídica, no deben ser utilizados únicamente como discurso, pongámonos a trabajar y cuidemos más el agua.

*Integrante del GPPRI por Aguascalientes en Cámara de Diputados