PRI sentó las bases de la educación en México
Redacción
El PRI sentó las bases de la educación en México y creó la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, posiblemente el mayor logro de equidad cultural, garantizando que todas y todos los niños tuvieran los mismos materiales de estudio, sin importar su nivel socioeconómico, afirmó Israel Betanzos, dirigente del partido en la Ciudad.
Agregó que el PRI fomentó el crecimiento de la infraestructura universitaria y científica para profesionalizar al País: Ciudad Universitaria (UNAM), inaugurada en la década de los 50, se convirtió en un símbolo de modernidad y excelencia académica; con la creación del CONACYT se institucionalizó el apoyo a la ciencia y la tecnología, en tanto que la Universidad Autónoma de México y los colegios de bachilleres se fundaron para absorber la creciente demanda de una clase media en expansión durante los años 70.
Durante los últimos dos sexenios, se han creado las universidades Benito Juárez y Rosario Castellanos, las cuales sólo han simulado ser eficientes. Varias sedes listadas oficialmente no cuentan con instalaciones físicas propias, operando en casas de cultura, inmuebles rentados o incluso bodegas. Los egresados no reciben títulos profesionales, lo que les impide insertarse en el mercado laboral formal.
Betanzos Cortes recordó que con el PRI se creó la Carrera Magisterial y se implementó un sistema de estímulos donde el docente podía ganar más basándose en su preparación académica, antigüedad, puntaje en exámenes de conocimientos y desempeño profesional. Hoy la Carrera Magisterial desapareció y fue reemplazada por un sistema denominado de «revalorización docente».
Frente a ello, el magisterio ha denunciado un deterioro institucional y presupuestal, y una sobre carga administrativa. El presupuesto destinado al desarrollo profesional docente sufrió una caída drástica del 88 por ciento, pasando de más de 2 mil 200 millones de pesos en 2018 a solo 276 millones en 2024.
El PRI consolidó el programa de Escuelas de Tiempo Completo y el oficialismo las eliminó, lo que afectó tanto el ingreso de los docentes como la atención a millones de alumnos.
La prueba Enlace demostró que los estudiantes en escuelas de tiempo completo mejoraron hasta 25.6 puntos en español y redujeron el rezago escolar, especialmente en zonas de alta marginación. Hoy en día no existen métricas oficiales que vinculen el programa “la escuela es nuestra” con una mejora en el rendimiento académico.
Las Escuelas de Tiempo Completo garantizaban alimentación y horario extendido para 3.6 millones de alumnos. Con la escuela es nuestra, aunque se permite usar el dinero para estos rubros, no es obligatorio, lo que ha provocado que la mayoría de los planteles dejen de ofrecer estos servicios.
Expertos del IMCO sostienen que eliminar el tiempo completo refuerza la desigualdad, ya que las madres trabajadoras pierden el apoyo de cuidado y los alumnos más vulnerables pierden su principal alimento del día.
La educación no puede tratarse como un tema secundario, ni improvisarse con decisiones carentes de sustento, porque el fututo depende de la permanente preparación de las nuevas generaciones, con las herramientas indispensables para su plena orientación y capacitación académica.
