¿Quién es Carlos Estrada?
Se trata de un anquilosado político, surgido de las filas del Consejo Estudiantil Universitario, cuyo máximo cargo alcanzado, fue haber sido delegado en Iztacalco, demarcación que gobernó todo el tiempo con un vaso de whisky en la mano.
De hecho, una encuesta publicada en un diario de circulación nacional lo reprobó con 4.0 en una escala del 1 al 10. Es decir, que encabezó una errática gestión, al permitir que su demarcación se convirtiera en una Cueva de Alí Babá, donde hubo cobro de diezmo, licitaciones a modo y demás triquiñuelas.
El oriundo de Durango, también arrastra una serie de denuncias por violencia política en contra de la presidenta del PRD en la Ciudad de México, la actual coordinadora de la bancada del Sol Azteca en el recinto de Donceles y Allende, Nora Arias Contreras. Pero su amigo Ángel Ávila y su patrón Zambrano, maniobraron para que la denuncia no avanzara.
No menos grave resulta que Estrada Meraz ha usurpado funciones como presidente del Consejo Estatal del PRD, pues renunció al cargo para postularse como candidato a diputado local. Sin embargo, siempre de la mano de Ángel Ávila y del propio Lobo Román, fue devuelto al cargo de presidente de dicho consejo, sin mediar sesión legal alguna de por medio.
Así, Carlos Estrada, se prestó a convocar a un consejo estatal espurio, donde sus supuestos integrantes sesionaron en un marco de ilegalidad, con consejeros expulsados del PRD, que hicieron campaña para Morena, incluso en el interior de la República, como lo difundieron sin rubor en sus propias redes sociales.
Estrada, es otro de los incondicionales de Jesús Zambrano, pero sobre todo del diputado federal de Morena, Víctor Hugo Lobo Román, con quien se coordinó para enviar un grupo de choque a asaltar la sede estatal del PRD, ubicada en Jalapa 88, Colonia Roma, alcaldía Cuauhtémoc.
En resumidas cuentas, el mencionado Estrada siempre ha actuado en la cómoda posición de subordinado del sepulturero del PRD nacional, Jesús Zambrano, y en el colmo de su incongruencia ideológica producto de su adicción etílica, se somete cual, empleado a las órdenes de Lobo Román, quien le promete y promete y nada que le cumple.
A estas alturas no debe extrañarle nada de esos engaños a Carlos Estrada, quién obedece ciegamente a su jefe Lobo que hoy milita en Morena, pero se obsesiona con apoderarse del PRD de la Ciudad de México, sin importarle acumular un concierto de violaciones a la ley.
