Se reduce pobreza y dinamiza economía

Textuales Villasana

Sobreviven en la actualidad millones de mexicanos que se encuentran en la economía de subsistencia, porque un salario no significa salir de la pobreza. Fueron décadas de economía neoliberal que dejaron a la clase trabajadora sumida en deudas y pago de créditos eternos. 

El incremento al salario mínimo del 13% en el 2026, contrasta con el 4% que se ofrece a otros trabajadores, como en el caso del IMSS y la UNAM. Hay una recuperación histórica, de manera acelerada, para los que menos tienen, pero, en otros grupos sus ingresos sólo se incrementan para cubrir la inflación, de manera tal que quedan como están. 

En análisis de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, reconoce: La mejora del ingreso laboral reduce la pobreza y dinamiza la economía. Hay que mantener la recuperación gradual y cuidadosa del salario mínimo. 

Las cifras apuntan: Ocho de cada diez trabajos informales —25.8 millones— son economía de subsistencia, no evasión. Requieren protección social, no castigo fiscal. 

Urgen sistemas de cuidados, primer trabajo digno y multiplicar empresas comunitarias, porque las transferencias no bastan. 

“Aprender de las lecciones y trazar nuevas perspectivas para lograr trabajo digno, salud y seguro social universal no condicionado, así como inclusión de jóvenes, mujeres y comunidades rurales”, son las propuestas de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza. 

En este momento, aún quedan los remanentes que dejó la economía neoliberal, la coexistencia de ambos modelos impide el despegue pleno del nuevo. 

Hay elementos para suponer que se va por buen camino, los números de la macroeconomía dejan algún margen, la recuperación salarial es el principal elemento de promoción de la Cuarta Transformación, hay que consolidar ese elemento que dinamiza la economía interna. 

Trabajo y pobreza 

El Inegi indica que, en el primer trimestre de 2026: La pobreza laboral se ubicó en 30.7% (una baja anual de 3.2 puntos porcentuales frente al 33.9% del primer trimestre de 2025). En alusión a los resultados de la política económica. 

Sin embargo, en México, trabajar no garantiza salir de la pobreza, señala Acción Ciudadana Frente a la Pobreza. 

“Todavía más de la mitad de las personas que trabajan carecen de ingreso suficiente o de acceso a servicios de salud y seguro social. Esa es la raíz laboral de la pobreza. El trabajo, que debería ser la puerta de salida, sigue siendo una fábrica de pobreza para millones de personas”, se indica. 

Entre 2016 y 2024 la pobreza bajó por la mejora del ingreso laboral, pero las carencias sociales persisten. El aumento del ingreso no fue suficiente: la mitad de la población ocupada sigue sin ingreso suficiente para superar el umbral de pobreza y 6 de cada 10 personas ocupadas carecen de acceso a la salud vía el seguro social. 

Erradicar esa raíz es posible. La experiencia de años recientes ha mostrado que es viable y orienta sobre qué se debe reforzar y qué se debe corregir. Aún en el contexto global y nacional convulso y de incertidumbre, México puede conciliar el trabajo digno con el desarrollo económico y potenciarlos mutuamente. 

Mejorar el ingreso laboral e incorporar a la economía a mujeres, jóvenes y comunidades indígenas y rurales hoy excluidas, ampliaría el mercado interno. 

Romper el condicionamiento del acceso a la salud —para crear una cobertura universal, no segmentada ni condicionada al trabajo— aligeraría la carga fiscal sobre la creación de empleo y atacaría de raíz la principal causa de la llamada «informalidad»: la falta de acceso a servicios de salud y seguro social. 

El documento “Cortar la raíz laboral de la pobreza. Datos duros, lecciones recientes y perspectivas para erradicar la pobreza en México”, elaborado por Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, ofrece un panorama sobre los avances y limitaciones en la reducción de las carencias sociales. 

Se avanza; son importantes los siguientes pasos 

El avance en la reducción de la pobreza del 42% al 30% entre 2016 y 2024 es innegable y proviene directamente del trabajo. En ese periodo el ingreso laboral per cápita creció 22% en promedio. Lo relevante es que este aumento fue más intenso en los deciles de menores ingresos: 68% en el decil I, 47% en el II, 40% en el III y 37% en el IV. Es decir, la reducción de la pobreza se explica, en buena medida, por un incremento del ingreso por trabajo que benefició proporcionalmente más a quienes menos tienen. 

Por eso resulta tan importante continuar la recuperación cuidada, diferenciada y gradual del salario mínimo. 

Carecer de servicios de salud y seguro social, la causa estructural 

Los datos duros muestran una paradoja: la pobreza bajó, pero las carencias sociales aumentaron. Detrás de esa aparente contradicción hay una causa concreta: el acceso a la salud y al seguro social —en la medición de la pobreza aparecen como carencias separadas, pero en la práctica están totalmente vinculadas-, dependen ambas de tener un empleo «formal». Quien no lo tiene, queda fuera. 

Pero no es así. La mal llamada informalidad está formada, en su gran mayoría, por actividades económicas de subsistencia. Personas que, ante la falta de empleos de calidad, salen a ganarse la vida en trabajos por cuenta propia o en micronegocios. 

Por eso, el problema de la llamada «informalidad» no es fiscal ni productiva, su verdadera naturaleza es la exclusión de la protección social. El modelo de seguro social protege al empleo formal, no a las personas que trabajan. Excluye y segmenta el acceso a la salud, al cuidado y al ingreso; y sobre todo, discrimina y viola derechos humanos —en particular el derecho a la salud— al segmentar la atención y dar un trato diferenciado a las personas. 

El ingreso laboral de los hogares también puede crecer con la inclusión económica y productiva de mujeres que así lo decidan, entre las 14.3 millones que hoy no pueden buscar trabajo porque realizan labores de cuidado en su hogar sin remuneración. Construir un sistema de cuidados es, por tanto, una política de desarrollo económico, de empleo y de reducción de la pobreza, no sólo una política social. 

Además, el ingreso laboral de los hogares también requiere incorporar productivamente a los 14.9 millones de jóvenes. 

Es necesario hacer que el trabajo vuelva a ser la puerta de salida de la pobreza, no su fábrica. 

Textualmente hay que decirlo: Hay que mantener la recuperación gradual y cuidadosa del salario mínimo; pero también, es necesario empezar impulsar a otros sectores de la población para que no se rezaguen sus ingresos, lo cual se logrará con la dinamización de la economía. 

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