Y se enojó el “patrón” de las consejeras del IECM
El “patrón” de las consejeras del Instituto Electoral de la Ciudad de México, Mario Tripp, volvió a sentirse el “todo poderoso” porque cuenta con el apoyo de su sensei, Víctor Hugo Lobo Román, un férreo morenista; bueno, más bien a conveniencia de sus intereses personales, porque cuando era del PRD en la CDMX, era el efectivo en la GAM y nadie o casi nadie podía con él, pero ahora es el gato del gato, del gato del patrón.
Y Tripp le ha aprendido las mañas, ya ven que dice el refrán que: “el que copn lobos anda, a aullar se enseña”, y es que, en menos de una semana, Mario Tripp volvió a hacer el ridículo en sesión pública del Consejo General del IECM.
El empleado más “aplicado” de Lobo Román llegó otra vez a regañar a las consejerías del IECMX porque, según él, están reteniendo el financiamiento público del PRD y “ese dinero es de la militancia”, bueno eso dice, pero al parecer se lo quiere clavar junto con su patrón. Qué enternecedor descubrir de pronto su amor por la militancia, cuando realmente esa gente le importa poco.
Con esta ya son dos veces en menos de una semana que Tripp se presenta como “cobrador oficial” de Lobo para exigir que le entreguen el dinero del PRD. Parece que ya no representa causas, sino cuentas por cobrar y esta es una cuenta jugosa, pero existe un pero, por el momento no se le puede entregar a nadie, incluso la dirigente del sol azteca en la Ciudad de México ha pedido que se regrese al erario público.
Pero, lo más divertido es que defiende con pasión los recursos de un partido al que su jefe renunció en 2023 y que hoy pretende recuperar, no por convicción, sino por el presupuesto. Porque cuando el interés es el dinero, la memoria política desaparece milagrosamente. Y mientras Lobo milita feliz en otro partido, Mario Tripp sigue actuando como si el IECM fuera la “caja chica” que viene a reclamar.
La congruencia, evidentemente, tampoco estaba incluida en el discurso, ese discurso que ya a nadie convence, porque cuando enseñan el colmillo, se ve lo perversos que son.
